- Referencia:
- 118514
- Publishing house :
- MONTE CARMELO
- Year of edition:
- 2024
- ISBN:
- 978-84-10023-58-1
- Alto:
- 210mm
- Ancho:
- 150mm
- Pages :
- 362
- Binding :
- Otros
- Collection :
- Espíritu litúrgico
PALABRAS DE VIDA. CICLO C
TEXTO Y COMENTARIO BÍBLICO DE LAS LECTURAS DE LOS DOMINGOS Y FIESTAS CICLO C
BARRIOCANAL, JOSE LUIS
¿Qué está pasando? ¿Dónde queda la acogida agradecida a quien ha venido «a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos»? (Lc 4,18). ¿Acaso se puede decir de nuestra sociedad, de nuestras comunidades, de mí mismo, lo que el evangelista Juan señala acerca de una multitud que dejó de seguir a Jesús a partir de su discurso del pan de vida, siendo que sus palabras estaban impregnadas de un espíritu vivificador? El título del libro está tomado de la respuesta de Pedro a Jesús ante tal deserción: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna» (Jn 6,68).
La multitud esperaba un mesías rey que le ofreciese una vida confortable, segura; en cambio, Jesús muestra que no viene a satisfacer las necesidades materiales, sino a ofrecerse a sí mismo para que la humanidad tenga Vida. La multitud aguardaba, también, un proyecto humano de triunfo y de gloria; Jesús, en cambio, propone la espiritualidad del grano de trigo que cae en la tierra y muere, y así da abundante fruto. A dicha multitud le falta una fe auténtica, una fe que, reconociendo a Jesús en su condición de enviado de Dios, le permita aceptar que sus palabras «son espíritu y vida» (Jn 6,63).
En el libro que tienes en tus manos se te ofrecen Palabras que te dan Vida para que, a su vez, des Vida allí donde te encuentres. No faltaran quienes hagan suya la confesión de Pedro. No olvido el testimonio de santa Teresa de Calcuta, ante la pregunta de un periodista acerca de ¿quién era Jesús para ella? Le respondió que, al estilo de Jesús, se sentía llamada a dar Vida a los pobres, cautivos, ciegos, oprimidos
, porque previamente de Jesús recibía esa misma Vida que entregaba; y, en definitiva, le decía «Jesús es mi todo».